El embarazo en menores de 18 es un grave problema que se convierte en un obstáculo para que las jóvenes cumplan su proyecto de vida y se desarrollen en todos los sentidos, afirman especialistas.
La recurrencia de menores de edad embarazadas queda al descubierto en la mayoría de los hospitales públicos y las diferentes unidades de salud de El Salvador.
El abuso sexual, que ocurre en situaciones de violencia y que en varios casos está relacionado con pandillas, el matrimonio juvenil, la baja autoestima, la desigualdad de género y la pobreza son condiciones que limitan las oportunidades de educación, además de ser actores que provocan embarazos adolescentes, detalló Elena Zúñiga, represente del UNFPA.
Sus estómagos abultados y sus caras tiernas no les permiten pasar desapercibidas a las jóvenes.
Investigaciones del Fondo de Población, por la metodología de “autopsias verbales”, revelan que, en varias comunidades del país, ocurren relaciones forzadas con miembros de pandillas al punto de provocar la desesperación y las señoritas se suicidan. Siete adolescentes se quitaron la vida en 2012 tras salir embarazadas.
Es una situación que está invisibilizada, según Zúñiga: “Darle la oportunidad de denuncia de este tipo de situaciones a las personas, a las familias, a las mujeres. Es un tema que lamentablemente, en este momento, sabemos poco, sabemos qué ocurre, pero conocemos poco del fenómeno”.
En 2012, un total de 25,068 niñas y adolescentes, entre los 10 y 19 años, tuvieron un parto en centros de salud del país, según está consignado en el informe de labores del Ministerio de Salud 2012-2013.
Cada día fueron atendidos 69 partos de adolescentes.
Los embarazos jóvenes son catalogados como de alto riesgo, pues el cuerpo no se ha desarrollado por completo. En el año 2012, un total de 12 adolescentes murieron a causa del embarazo.
Los embarazos jóvenes son catalogados como de alto riesgo, pues el cuerpo no se ha desarrollado por completo. El año pasado, un total de 12 adolescentes murieron a causa del embarazo.
Para la jueza María de los Ángeles Figueroa, del Juzgado Especializado de la Niñez y la Adolescente de San Salvador, el embarazo en la etapa de la adolescencia es uno de los principales problemas de la juventud salvadoreña que están clasificados, pues son igual de graves que la drogadicción y el maltrato infantil.
Una situación que abona a la crisis es que en la zona rural del país se ve con naturalidad que la niña contraiga matrimonio o haga vida de pareja con mayores.
El abuso sexual y físico también genera embarazos a temprana edad. Las estadísticas del Instituto de Medicina Legal reflejan que el 80 % de las agresiones sexuales denunciadas el violador es un conocido que puede ser un familiar, vivir en la comunidad o ser maestro, vecino asociado con pandillas e incluso policía, según el Fondo de Población. Varios abusos terminan en embarazos.
Los obstáculos que tiene la salud sexual brindada de forma responsable impiden que las jovencitas sigan con sus planes de vida y que sobrepasen las expectativas de únicamente criar a sus hijos.
El Estado de Población revela que El Salvador, con una tasa de 89 por 1,000 mujeres de 15 a 18 años, supera la tasa de fecundidad total de América Latina y el Caribe que es de 76.2 y mientras que la tasa mundial es de 52.6. En la escala Centroamericana, en el porcentaje de mujeres de 20 a 24 años que dieron a luz antes de los 18 años.
Padres, adolescentes y colegio son la fórmula clave en la reducción de los índices de embarazo en adolescentes.
¿Qué ha fallado? ¿es falta de información? ¿exceso de confianza entre los adolescentes? ¿falta de comunicación con los padres? ¿falencias en el sistema educativo?, estos y muchos otros interrogantes hacen parte de la larga lista de posibilidades que existen para que la cifra de embarazo adolescente continúe en ascenso.
Para el doctor Juan Carlos Vargas, asesor científico de Profamilia, el problema de los embarazos a tempranas edades tiene múltiples causas y van desde la tendencia que tienen los adolescentes a creer que esto no les va a suceder, hasta la necesidad absoluta de que haya un acompañamiento de los padres y educadores en este proceso.
Es importante que el adolescente entienda que:

